Monthly Archives: April 2014

Encuestas en la elección del dirigente panista

 

El próximo 18 de mayo la militancia panista elegirá a su presidente nacional entre Ernesto Cordero y Gustavo Madero. Como en toda elección, las encuestas aparecen generando expectativas y este caso no ha sido la excepción. Se analizarán las tendencias actuales, hasta antes del debate, empleando los datos públicamente disponibles.

Los datos provienen de nueve encuestas levantadas por cinco casas encuestadoras entre el 10 de marzo y el 22 de abril de este año y se muestran en la tabla 1, donde además se ofrece el tamaño de muestra, que va de 400 a 1,000 entrevistas, así como el método de recolección de la información, sea entrevista en vivienda o por teléfono.

En todos los casos, excepto uno, se constató que el universo fueran los militantes panistas (excepto la encuesta de ARCOP del 14 abril, pues no lo indica, sólo se sabe que fue levantada en vivienda, como lo reportó Milenio). Tampoco se agregaron los datos de una encuesta de Mendoza Blanco y Asociados difundida por la campaña de Madero y fechada el primero de abril, con 47% para Madero y 44% para Cordero, sin precisar si los nueve puntos restantes correspondían a no respuestas, como uno generalmente puede suponer. Sin embargo, en el sitio de Mendoza no se cita esa encuesta ni esa fecha, y por ende no fue posible obtener el número de entrevistas, dato relevante para calcular intervalos, como se explicará más adelante.

Tampoco se incluyó en este “post” un dato de Gabinete con 24% para Cordero y 12% para Madero del 23 de enero, pues no se halló referencia en su sitio, pero aquí la gráfica donde se observan dichos datos (http://www.milenio.com/politica/Madero_y_Cordero-encuestas-Marko_Cortes-aventaja_Madero-aventaja_Cordero_MILIMA20140414_0364_30.jpg). Finalmente tampoco se incluyó el dato de Consulta de septiembre de 2013 sobre opinión favorable (11 para Madero y 13 para Cordero) entre simpatizantes panistas, dato obtenido de una muestra en vivienda de 1000 entrevistas, debido a que en ese entonces no existía elección, ni se preguntó por intención de voto.

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Tabla 1

La elección parece más competida conforme se acerca el día de las votaciones, como se muestra en la gráfica 1, donde simplemente se ofrecen los datos disponibles empleando las preferencias netas (que no incluyen a los “no sabe/no contestó”), datos que tanto candidatos como diferentes casas han publicitado y que se mostraron en la tabla 1, más el dato de Mendoza fechado el primero de abril (reasignando proporcionalmente a los indecisos).

Muchos de estos datos también se pueden hallar en la página de Varela y Asociados (http://www.varelayasociados.com.mx/wp-content/uploads/2014/04/Panabril3_201404.jpg) ahorrándose el lector la molestia de compilarlos de múltiples fuentes (como le ocurrió al autor del blog -ya ven, por no leer con atención los banners, pero al menos se puede decir que siempre es bueno cotejar información).

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Gráfica 1

De esta primera gráfica se puede concluir que la serie de encuestas de Mendoza son las que dan mejores números a Madero (52, 52 y 55 puntos para 23 de marzo, primero y 13 de abril, respectivamente). El resto de las casas otorgan a Cordero cuando menos el 53%. También debe decirse que el ejercicio de Parametría de teléfono y vivienda fue efectuado casi a la par, aunque dan al mismo candidato como puntero. Se optó por no excluir esta encuesta telefónica, pues existen otras tres en la serie (una de Covarrubias y dos de Varela que estiman al mismo puntero).

Dado que se cuenta con el número de casos en las nueve encuestas reportadas en la tabla 1, se estimó la tendencia para cada candidato de manera muy básica, es decir, ponderando por la raíz cuadrada del número de entrevistas, de modo tal que se pudiera obtener algún intervalo, dado que en alrededor de cuarenta días, las preferencias por Cordero registran un mínimo de 45 y un máximo de 69, con un promedio de 54 puntos; mientras que las preferencias por Madero van de 31 a 55, con un promedio de 46 puntos.

Debe precisarse que aunque se utilice esta ponderación, en realidad no se están considerando a las encuestas como muy diferentes entre sí, pues no se estiman house effects por ejemplo. Como se aprecia en la gráfica 2, los resultados para Cordero muestran una tendencia que los primeros días fue cercana al 60%, pero una semana más tarde apenas rebasaba el 50%.

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Gráfica 2

En el caso de Madero, como lo muestra la gráfica 3, esos primeros días de mediciones públicas eran de 40 puntos, pero más tarde la tendencia lo situó muy cerca del 50%. En suma, la elección parece más competida conforme pasa el tiempo.

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Gráfica 3

La mera inspección de las gráficas 2 y 3 revela que los intervalos calculados se tocan, es decir, que la distancia entre candidatos, dados los tamaños de muestra, no permite distinguir un claro ganador, que ocurre cuando dichos intervalos no se enciman.

El resultado de sobreponer ambas gráficas ponderando por tamaño de muestra se ofrece en la gráfica 4, donde se observan las tendencias y los intervalos respectivos. Al calcular la tendencia empleando todos los puntos de encuesta, se puede decir que “en promedio”, Ernesto Cordero va apenas por encima de los 50 puntos y que Gustavo Madero va apenas por debajo de dicho umbral. Sin embargo, al encimarse los intervalos, esto no es necesariamente definitivo, aunque parece ser la tendencia.

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Gráfica 4

Quizá lo que se requiere es un mejor método para el cálculo de los intervalos, como un trendline usando un Kalman filter, aunque son pocos datos para esta elección panista. Un ejemplo de Kalman se ofrece en este post de Diego Valle-Jones para 2012 (http://blog.diegovalle.net/2012/07/poll-of-polls-including-quick-count.html) donde se observa que los intervalos tienen un rango de 5 o 6 puntos. Otra opción es contar con encuestas adicionales, las que seguramente se publicarán una vez que se celebre el debate entre los candidatos a dirigir al PAN.

Finalmente, en la última gráfica de este “post”, la número 5, se agrega la encuesta de Mendoza del primero de abril y se estiman los intervalos sin el número de casos, simplemente con un polinomio de regresiones locales, que es mucho más eficiente cuando se tienen numerosas observaciones, que no es el caso de nuestra base de datos.

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Gráfica 5

Como se observará al agregar dicha encuesta, las tendencias se emparejan en la tercera semana de marzo y a mediados de abril, aunque al final de la serie, esto es, antes del debate, Cordero “en promedio” sí rebasa los 50 puntos, aunque debe reiterarse que los intervalos definitivamente se enciman. Por ahora, lo más que se puede decir con las limitaciones en datos y modelo, es que el asunto parece competido. Veremos qué datos arrojan las futuras mediciones.

 


Una canonización polémica… pero ¿sólo por aspectos de fe?

Para el caso mexicano, pareciera que Juan Pablo II fue un papa muy popular, pues sus niveles de aprobación sobrepasaron el 85%: junio 2003, 95% (Católicas por el derecho a decidir); abril 2005, 87% (IPSOS); febrero 2013, 91% (Reforma); y julio 2013, 93% (Reforma). Debe decirse, para comparar, que en el caso de los católicos de los EUA, el 91%, 93% y 93% expresaron opiniones favorables sobre JP II en 1987, 1990 y 1996, respectivamente.

Dicha popularidad para el caso mexicano, pudiera explicarse, en parte, porque México a nivel nacional es mayoritariamente católico (82% según el censo de 2010); alrededor de la mitad de los católicos acude semanalmente a misa (45% según LAPOP 2012); y porque JP II realizó cinco visitas a México, sumando 25 días de estancia, bajo la administración de 4 presidentes, 3 pertenecientes al PRI y 1 del PAN (JLP, CSG -2 veces-, EZLP, VFQ), como se muestra en la tabla 1.

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Tabla 1

Uno de los cuestionamientos a su canonización fue su omisión respecto a los más diversos casos de abuso sexual (fuera dando parte a las autoridades civiles o fuera cerrando procesos de investigación y sanción dentro de la propia iglesia). En nuestro país el caso de Maciel ha sido de los más sonados, pero desafortunadamente no el único. Sin embargo, pareciera que, como en el caso de los altos líderes políticos, el porcentaje de opiniones favorables sobre él y su papado entre los mexicanos no parecieron caer, sino que dichas opiniones favorables se redujeron pero para “mandos medios y superiores”, no para el líder. Esta hipótesis parece plausible cuando se exploran los datos disponibles sobre opiniones favorables en tres niveles, sacerdotes en general, un mismo cardenal y un mismo papa, como se muestra en la gráfica 1.

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Gráfica 1

En la gráfica 1 destaca una tendencia negativa en las opiniones favorables sobre sacerdotes y un mismo cardenal cuando se les compara con la opinión sobre JP II. Aunque la serie de datos disponibles para sacerdotes no va más allá de 2010, se observa una caída de alrededor de 20 puntos en las opiniones favorables sobre sacerdotes en general entre 2002 y 2010. Una tendencia similar se observa para el Cardenal Norberto Rivera, con una caída mucho más abrupta a mediados de 2007. En resumen, la aprobación del papa JP II no pareció verse afectada entre los mexicanos.

Sin embargo, a finales de 2013, la canonización se veía importante pero parecía no generar expectativas tan abundantes. Reforma preguntó “una vez que sea santificado ¿usted será devoto del santo Juan Pablo II?” A lo que el 58% de los encuestados respondió que no, mientras que el 38% dijo que sí, en tanto el 4% no respondió la pregunta (http://gruporeforma-blogs.com/encuestas/wp-content/uploads/2013/12/Expectativas-Inter1.png).

Como lo revela la gráfica 1, JP II fue y es muy popular en el país, ello aunado a la nada despreciable proporción de 38 de cada 100 que se volverían sus devotos, todo esto hace pensar que en efecto, muchos medios de comunicación tendrían buenas razones para cubrir de manera extensa esta noticia, pues probablemente les reditúe en altas audiencias. Desde luego no se puede negar que el mero hecho de que dos nuevos santos hayan sido papas sea algo realmente “noticioso”, sobre todo cuando en los primeros 500 años de iglesia, alrededor de 50 papas fueron canonizados, mientras que en los últimos mil años lo han sido sólo 7, como lo reportó el Pew Center (http://www.pewresearch.org/fact-tank/2014/04/24/papal-saints-once-a-given-now-extremely-rare/). El punto central es que si se trata de rating, entonces la canonización es una buena oportunidad mediática, lo que por supuesto no prejuzga sobre las razones religiosas del proceso.

Por supuesto existen características específicas que distinguen a cada papa y que convierten a JP II, a ojos de las personas, en alguien que destaca por rasgos fácilmente discernibles. El año pasado, Reforma preguntó por cuatro características de los últimos tres papas. Destaca que 65% asoció la palabra “amoroso” con JP II, mientras que el 19% lo asoció con “humilde”, el 8% con “tradicional” y el 4% con “intelectual”. Estas percepciones sí cambian de papa a papa. Por ejemplo, el 45% asoció a Benedicto XVI con “tradicional”, el 24% con “intelectual”, el 12% con “humilde” y el 10 con “amoroso”. Como puede verse, existe una relativa distinción entre papas al explorar estas percepciones.

Por último, también se puede explorar una diferencia en la prédica o discurso, que ya se ha analizado en un “post” anterior (“Is Pope Francis starting to make a difference?” http://wp.me/p4ef8p-5P). En la gráfica 2 se presentan las nubes de las palabras más utilizadas por los tres últimos papas en algunas de sus homilías de miércoles de ceniza, donde todos enfatizan a Dios, pero JP II enfatizó mucho más al espíritu en comparación con Benedicto XVI o Francisco.

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Gráfica 2

De todo esto es difícil extraer conclusiones que no sean preliminares, como suele ocurrir en el análisis social, pero al menos los datos explorados parecen sugerir que, en términos políticos, para el caso mexicano, JP II continúa siendo noticia y una que ha recibido atención importante, pues tanto parte de su discurso como la percepción popular sobre su figura parecieran destacar características específicas que incluso “facilitan” esta difusión masiva. El otro papa a elevar a los altares, Juan XXIII, de quien por la distancia en los tiempos, no se cuenta con material de opinión pública en nuestro país, tuvo un mérito más allá de su expediente de canonización que debe ser mencionado: convocar al Concilio Vaticano II. Aquí su biografía oficial (http://www.vatican.va/special/canonizzazione-27042014/documents/biografia_gxxiii_canonizzazione_en.html) y una de corte popular (http://books.google.com.mx/books?id=4xQrxMmBv8AC&lpg=PP1&dq=Giovanni%20XXIII&pg=PP1#v=onepage&q&f=false).


Algunas fuentes de datos electorales a nivel local en México

Aún existen algunos vacíos en los datos electorales a nivel local en México, pues a pesar de los notables esfuerzos en diversas bases de datos, no existe una compilación que permita sistematizar los votos, estadísticas del padrón, lista nominal, significado de las siglas de los diversos partidos políticos a nivel federal y local, y el detalle de las fechas de cada elección, es decir, mes y año,  tanto para congresos locales como para elecciones municipales de 1970 a la fecha.

En este “post” simplemente quiero compartir algunos de los recursos disponibles para allegarse de diversa información sobre votos y partidos en las elecciones locales en México. Ninguna de estas bases es perfecta o está completa si se considera el periodo 1970 a 2012, pero contrastando y cotejando información quizá pueda obtenerse un muy buen resultado. Algunas fuentes provienen de discos compactos que deben consultarse en las bibliotecas universitarias, donde en ocasiones es posible extraer la base de datos, o al menos hacer consultas por estado, y otras provienen de páginas electrónicas que albergan los datos en formato pdf, y en algunos casos, en hoja de cálculo.

Algunas de las fuentes que he tenido la oportunidad de consultar son las siguientes:

 

Datos electorales locales de 1971 a 2000, “México Electoral. Estadísticas Federales y locales 1970-2000” [compact disc] compilado por Banamex-Accival. Las fechas de inicio pueden variar.

 

Banco de datos electorales a nivel municipal 1980-1999 compilado por Alain De Remes. CIDE 2000 [compact disc].

 

Datos electorales federales y locales de 1990 a 2000, compilados por el entonces Instituto Federal Electoral.
Estadísticas electorales federales y locales de elecciones 1990-2000, Instituto
Federal Electoral, México, 2002. [compact disc]

 

Datos electorales locales de 1975 a 2012 en CIDAC, aunque las fechas de inicio pueden variar.
http://www.cidac.org/esp/Datos_Electorales.php

 

Datos electorales locales de 1987 a 2005 por el CESOP de la Cámara de Diputados.
http://www3.diputados.gob.mx/001_diputados/006_centros_de_estudio/04_centro_de_estudios_sociales_y_de_opinion_publica/004_canales_secundarios/004_indicadores/001_electorales

 

Composición de Congresos locales de 2001 a 2010 por Varela y Asociados, aunque las fechas de inicio pueden variar.
http://www.varelayasociados.com.mx/wp-content/uploads/2013/02/Varela-y-Asociados-Datos-Electorales-Estatales.pdf

 

Calendarios electorales locales de 2000 a 2015, por el CEDE-de la UAM Iztapalapa.
http://csh.izt.uam.mx/cen_doc/cede/?page_id=2917

 

Resultados de elecciones locales (congresos locales y municipios) en el CEDE-de la UAM Iztapalapa de 1971 a 2010. Las fechas de inicio pueden variar. Esta fuente electrónica es quizá la más antigua que existe por parte de una institución académica abierta al público en general, pues su apertura data de 1991.
http://csh.izt.uam.mx/cen_doc/cede/?page_id=1349

 

Sin duda existen fuentes adicionales que no han sido incluidas en este breve “post”, por lo que cualquier adición que se sugiera será bienvenida para actualizar esta lista.

 

 


Los rasgos políticos del proceso de Jesús (un poco de teología política)

Después de leer y escuchar a lo largo de los años diversos análisis respecto a la participación eclesial en la política, resulta oportuno compartir un breve análisis del proceso de pena capital que se siguió a Jesús de Nazaret, para distinguir en este debate dos posturas: quienes creen que la acción política de la iglesia es prioritaria y quien creen que es derivada.

La primera tesis es que Jesús de Nazaret muere sin la comprobación de cargos civiles aún cuando es una autoridad civil la que le da muerte. La segunda tesis es que Jesús enfrenta dos juicios de fuero distinto, uno ante la máxima autoridad religiosa agrupada en el Sanedrín y otro ante el poder civil, representado por los responsables del gobierno romano entre los judíos. La tercera es que muere a manos del poder político.

El juicio realizado por la autoridad máxima a nivel religioso parece haber sido ilegal porque los preceptos judíos impedían celebrar un proceso capital por la noche, además de la presentación de testigos con testimonios contradictorios, que acusan a Jesús de: 1) trabajar en sábado (curando enfermos), 2) no respetar las tradiciones (sus apóstoles no sólo arrancaron espigas en sábado, sino que además, no se lavaban hasta el codo como lo marcaba la tradición) y 3) atentar contra el templo en Jerusalén, profetizando su destrucción y reconstrucción en tres días (los que median entre el Gólgota y la resurrección).

Los judíos podían imponer la pena capital en tres casos: por adulterio, blasfemia, o por hallar a un falso profeta. Correspondían lapidación (muerte a pedradas) para los dos primeros casos, y despeñamiento (arrojar al enjuiciado desde un lugar alto) en el tercero. Llama la atención que el proceso religioso en contra de Jesús se haya inclinado por la acusación de blasfemia, pues el cargo se configura con la respuesta de Jesús a pregunta expresa sobre si en efecto, es hijo de Dios. Ante ello, el Sumo Sacerdote que preside el Sanedrín muestra su indignación, al rasgarse las vestiduras. Sin embargo, el castigo no fue lapidar a Jesús. En este punto, se suele argumentar que si el Sanedrín acepta que Jesús es Hijo de Dios -aún como blasfemia- implicaría suponer que hay un dejo de concepción trinitaria, lo que para la época era casi imposible de establecer, ya que incluso los apóstoles empiezan a caer en la cuenta de la existencia de tres personas en un solo Dios hasta después de la resurrección.

Hasta aquí el juicio religioso. El Sanedrín lleva el proceso de Jesús ante Pilato (gobernador romano designado para la comunidad judía) bajo tres argumentos: 1) no tenemos facultades para matarlo, 2) el cargo religioso es blasfemia, el cargo político es subversión, 3) si la representación romana no cumple con esta petición religiosa, incumplirá con su lealtad política: “si lo dejas libre no eres amigo del César”.

El argumento “no tenemos facultades para matarlo” parece contradecir a la Mishná que contiene una serie de preceptos jurídico-religiosos: facultades religiosas las tienen como vimos en los párrafos anteriores. Su no ejercicio sólo puede deberse a dos causas: 1) la no comprobación de cargos y 2) asegurar la sobrevivencia ante el poder político: “más vale que perezca un hombre y no toda la nación”. Este cálculo se ejemplifica mejor ante la liberación de Barrabás, encarcelado por homicidio en una revuelta, cuya acción política es vista como menor frente al “arrastre” y autoridad moral de Jesús a ojos del Sanedrín, y a ojos del poder romano inclusive. Aquí hay una posible contradicción: si se dice que el Sanedrín no contaba con facultades para penas corporales, entonces, la guardia del Sanedrín que detiene a Jesús, tampoco podría ser considerada legal, porque el arresto debería haber sido reservado a la autoridad civil.

El siguiente argumento (blasfemia y subversión) se divide en dos: formalmente no se daría por comprobada la blasfemia si se considera que 1) de noche no es válida la sesión y 2) por ende, lo que procedería es la reposición del procedimiento, que no ocurre. Dada la muy probable ausencia de referencias trinitarias en aquella época, podría considerarse que el testimonio de Jesús al declararse Hijo de Dios no pudiera ser considerado como blasfemia en términos formales. Blasfemia sería pronunciar el nombre de Dios entre paganos (los no circuncidados), como se acostumbró desde la cautividad en Babilonia -600 a.C.- cuando en la lectura se hacía un silencio para evitar que el nombre de Dios fuera profanado.

La parte política se muestra en Lc 23,2-3, cuando la asamblea acusa a Jesús ante Pilato de 3 cargos: 1) ser un agitador, 2) rechazar el pago de impuestos y 3) proclamarse rey enviado por Dios. La agitación no se discute ni comprueba en el juicio religioso. El rechazo de Jesús al pago de impuestos no se acredita, pues paga sus impuestos al templo (Lc 17, 22-27) y al gobierno (Lc 22, 15-22). Sin embargo, este argumento sobre el pago de impuestos nunca sale a relucir en el Sanedrín. Finalmente, la realeza que se deriva de la declaración de Jesús, respecto al poder de ser hijo de Dios, sí era fácilmente asimilable a la figura del Libro de Daniel (7, 13-14), por la visualización mesiánica y de poder que sobre el reinado de Dios existía entre los escribas, fariseos y maestros de la Ley, pues conocían bien la escritura. En ese sentido, el contexto de posible insurrección judía en tiempos de Jesús sí suponía un mesías civil, y de ahí que diversos teólogos en América Latina consideraran plausible esta lectura política de la pasión (Carlos Bravo 1994; Jon Sobrino 1994).

El último argumento es un también un argumento político: la sumisión de los sacerdotes a Roma (Jn 19,15). Esto implica que 1) aseguran su permanencia política y 2) llevan a Jesús al campo público: si según ellos dictaminaron que ya se ha declarado rey, entonces va contra el César (Jn 19,12), por lo tanto, políticamente no conviene que continúe predicando. Los zelotas por su parte (era un grupo político que algunos historiadores etiquetan como insurreccionista) parecen apoyar esta moción sacerdotal al preferir que suelten a Barrabás. De esta manera, se consuman dos alianzas: los sacerdotes con los zelotas y los herodianos con Pilato, ya que Herodes como encargado de la provincia de la cual provenía Jesús, procedió a interrogarlo sin obtener respuesta alguna, y lo devolvió a Pilato con un manto blanco, reconociendo su inocencia ante el cargo de realeza, pero sin absolución alguna, lo que también significó el reconocimiento de la autoridad de Pilato ante este caso.

Pilato como bien se sabe, se desarrolla como un juez débil que sin pruebas ni convicción (termina literalmente lavándose las manos) sentencia al acusado a la pena capital tomando el caso en su jurisdicción civil, pues la muerte en la cruz era tradición romana y no judía. Como también se sabe, la escolta que lleva a los procesados al Gólgota no es ya la guardia del Sanedrín, sino son los soldados del ejército romano.

Hasta aquí el juicio. ¿Conclusiones? Resaltan diversas ilegalidades en los procesos religioso y civil, la conformación de alianzas en aras de la sobrevivencia política y el cálculo de alta peligrosidad que sobre Jesús hacían los diferentes grupos. Finalmente, cada analista podría incluso etiquetar con grupos actuales a los aquí referidos. Sin embargo, mi intención no es ésa: lo que se pretende es sugerir que Jesús muere a manos del poder civil tras diversas alianzas sin que le fueran comprobados los cargos. De esta lectura, no es posible concluir que el interés de Jesús haya sido primariamente político. Que sus acciones tuvieran consecuencias políticas es un debate diferente. Así con la participación de los fieles y los ministros en tanto creyentes: de existir consecuencias políticas, son exactamente éso, consecuencias y no acciones prioritarias…

 

Referencias

Bravo, Carlos 1994. “Jesús de Nazaret, el Cristo liberador”. en Ellacuría, Ignacio y Jon Sobrino (eds.). Mysterium liberationis: conceptos fundamentales de la teología de la liberación. Madrid: Trotta.

Sobrino, Jon. 1994. “Cristología sistemática. Jesucristo, el mediador absoluto del Reino de Dios” en Ellacuría, Ignacio y Jon Sobrino (eds.). Mysterium liberationis: conceptos fundamentales de la teología de la liberación. Madrid: Trotta.


Ley seca en el DF para la Semana Santa: ¿política pública o política religiosa?

Aunque mucho se ha escrito sobre la falta de claridad en las razones para acordar ley seca del jueves santo al domingo de pascua en la ciudad de México, pareciera quedar la impresión de una medida carente de toda lógica de política pública. En este breve “post” se propondrá explorar una explicación política sobre el carácter religioso de dicha medida.

 

Como se mencionó, existen diversos análisis empíricos que sugieren la falta de evidencia que justifiquen esta acción de política pública, como los escritos por José Merino (http://www.maspormas.com/opinion/columnas/que-vamos-hacer-esta-semana-santa-cerebro-por-ppmerino) y por Diego Valle-Jones (http://blog.diegovalle.net/2012/12/the-most-dangerous-days-of-year.html), donde no se observan incrementos en delitos durante los días santos que pudieran justificar la aprobación de una ley seca para esta semana.

 

Si no es por esta razón, es decir, para guardar el orden ¿entonces? Una posible explicación es de índole político-religiosa, como ya lo dice en su inicio el acuerdo de ley seca “que con motivo de la Festividad Religiosa de Semana Santa 2014”. Destaca que el argumento sea “en prevención de posibles actos que pudieran trastornar dichos eventos y consecuentemente salvaguardar la integridad física de participantes y público en general”, lo que sugiere que si no hay evidencia empírica sobre estos posibles actos para instrumentar dicha política pública, entonces las razones deben ser otras, es decir político-religiosas.

 

El propio acuerdo señala que las delegaciones Álvaro Obregón, Azcapotzalco, Cuajimalpa, Cuauhtémoc, GAM, Iztapalapa, Miguel Hidalgo, Tláhuac y Xochimilco, del 17 al 20 de abril, esto es del jueves santo al domingo de pascua “han solicitado, restringir en cada una de sus demarcaciones territoriales, la venta y consumo de toda clase de bebidas alcohólicas” pero exceptuando “venta y consumo en copeo o en bebida embotellada al interior de establecimientos mercantiles” como también se puede leer en el citado acuerdo http://www.consejeria.df.gob.mx/portal_old/uploads/gacetas/1104201421236d2801b.pdf

 

Si lo que pretenden, tanto el gobierno central de la ciudad como los gobiernos delegacionales, es no escatimar recursos políticos y legales para que en ciertas demarcaciones los fieles puedan dedicarse a los servicios religiosos propios de la semana mayor, entonces habría que analizar quiénes son estos fieles, los cuales posiblemente gracias a la ley seca ya ni siquiera serán distraídos con la mera posibilidad del consumo de bebidas alcohólicas.

 

No existen datos recientes de asistencia a la iglesia por delegación, pero si se asume (heoricamente) que los casados por la iglesia están menos alejados del catolicismo que los que no, eso quizá “explica” porqué se observa ley seca en unas demarcaciones y en otras no. La proporción de parejas casadas por la iglesia en cada delegación se obtuvo del censo 2010. Dicha proporción es 68 por ciento en todo el país, y 72 por ciento en el DF. Destaca Cuauhtémoc con 63 por ciento como la menor proporción y Cuajimalpa con 78 por ciento como la mayor. La proporción de católicos también se obtuvo del censo 2010, donde el dato nacional es 84 por ciento y en el DF es 82. Destaca que la delegación con menor proporción de católicos en el DF es Benito Juárez, con el 75 por ciento y la demarcación con mayor proporción es Magdalena Contreras, con 87 por ciento.

 

Como se aprecia en la gráfica, en las delegaciones donde hay ley seca la correlación entre católicos y casados por la iglesia es 0.46, mientras que donde no hay ley seca es -0.18. Esto sugiere que la proporción de católicos no pareció ser el único criterio para aprobar la ley seca, sino donde los católicos no estuvieran tan alejados de la iglesia. Los puntos rojos identifican a las delegaciones donde se aplicará la ley seca, mientras que los puntos azules identifican a las demarcaciones donde dicha ley seca no resultará aplicable. Se agregaron líneas de tendencia y como lo muestra la gráfica, la línea roja muestra una tendencia positiva, mientras que la azul, una negativa. Desde luego que con tan pocos datos y con apenas con un par de indicadores es difícil ofrecer una conclusión general, pero todo esto podría sugerir que quizá la ley seca en el DF para esta Semana Santa no obedeció a una “política pública”, sino tal vez a una “política religiosa”.

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Encuestas de evaluación al Jefe de Gobierno del DF (actualizado 2013-2014)

Pareciera que la volatilidad en las encuestas en las elecciones presidenciales mexicanas de 2012 pudiera repetirse en la Ciudad de México, según se observó en la disparidad de las mediciones sobre la aprobación al Jefe de Gobierno durante 2013 y 2014. Pero el presente texto dará cuenta que la disparidad, la cual sí existe, afortunadamente no impide conocer algunas tendencias en los niveles de aprobación y desaprobación del Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

En un “post” anterior (https://alejandrodiazd.wordpress.com/2014/02/07/encuestas-durante-2013-la-evaluacion-al-jefe-de-gobierno-del-df/) se explicaban a detalle las posibles razones de las disparidades. Una muestra “ampliada” desde enero de 2013 hasta abril de 2014 se ofrece en esta actualización, donde ya se cuenta con 28 mediciones. Aunque existen variaciones importantes entre casas encuestadoras, ello se debe a varias razones, como ya se explicó con detalle en el “post” citado previamente.

Sin embargo, en el caso del DF, los datos para 2013 y 2014 respecto de la evaluación del Jefe de Gobierno sí revelan, para mal (del gobierno capitalino) y para bien (de la estadística), un par de tendencias que pudieran ser más o menos claras, considerando un intervalo en el que se puedan ubicar todas las mediciones, de manera que tengamos alguna “certeza” sobre el conjunto de encuestas. Debe precisarse que en estadística tenemos “certezas”, pero como les solía decir en son de broma y a la vez en serio a mis alumnos de metodología, “tenemos certezas, sólo que nuestras ‘certezas’ generalmente son al 95 por ciento”.

Aprovechando el paquete estadístico R (gratuito y disponible http://cran.r-project.org/ con algunos comandos básicos ya resumidos y explicados en dos hojitas por Olivia Lau http://www.olivialau.org/software/Rtips.pdf) y las funciones del paquete de moda para hacer gráficas, el famoso ggplot (su manual original aquí http://cran.r-project.org/web/packages/ggplot2/index.html) pueden crearse gráficas simples pero informativas. Una forma muy didáctica y sencilla de crear tales gráficas se explica en este post de Andrew Landgraf para R-bloggers (http://www.r-bloggers.com/quick-post-about-getting-and-plotting-polls-in-r/). Para este post lo único que hice fue “crear” un par de gráficas donde se apreciaran los niveles de aprobación y desaprobación al Jefe de Gobierno del DF, con un área gris alrededor de la línea de tendencia, pues dicha área gris nos indicará en qué parte del intervalo se ubican las mediciones.

La gráfica 1 muestra los niveles de aprobación y aunque algunos puntos se observan fuera del área gris, sí pareciera existir una tendencia hacia la baja en la aprobación al gobierno del doctor Mancera. Escribo la palabra “pareciera”, porque como ya se explicó, se está asumiendo en la gráfica que la casi treintena de encuestas analizadas es muy similar en sus características, lo cual no es necesariamente así.

Gráfica 1

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Respecto a la desaprobación, la gráfica 2 muestra que en efecto, sí pareciera existir una tendencia al alza en este rubro. Nuevamente se observan puntos fuera del área gris pero la línea de tendencia va acercándose al 50 por ciento. En conclusión, aunque las encuestas contengan innegables diferencias, sí se vislumbra una creciente desaprobación durante 2013 y 2014.

Gráfica 2

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Con todo, debe decirse que este no es más que un ejercicio muy sencillo, susceptible de ser mejorado si se incorporan en la estimación los house effects, los tamaños de muestra o cualquier otra consideración adicional.

Finalmente, se ofrece el código en R para “crear” las dos gráficas mostradas. Primero debe abrirse R y enseguida instalarse y llamarse a las librerías: XML, reshape y ggplot2.

library(XML)

library(reshape)

library(ggplot2); theme_set(theme_bw())

Después se llama al archivo que contiene los datos descritos en las gráficas. Personalmente no importo archivos de Excel a R, sino que los guardo como csv (archivos separados por comas). En este caso el archivo se llama “jgdf2013.csv”, pero R debe conocer en qué folder se ubica este archivo. Para ello se emplea el comando “getwd()” que arroja la ubicación. Para cambiar la ubicación se pueden buscar los comandos en la parte superior de la consola de R, esto es “Archivo” y “Cambiar dir…” y con el ratón se puede seleccionar el folder correcto.

getwd()

[1] “C:/Users/Documents”

En este caso, ya se tenía el folder correcto. Entonces se procede a llamar al archivo:

mm<-read.csv(“jgdf2013.csv”)

A la base de datos se le llama con otro nombre, el nombre de un objeto en R. En este caso le llamé “mm” (para quienes tienen twitter recordarán un hashtag  #mm). Ahora, para cotejar la integridad del archivo se emplea el comando “names” que nos indica los nombres de las variables de la base de datos:

names(mm)

[1] “date”          “Pollster”     “Approve”      “Disapprove”

Y después empleamos el comando “summary” para conocer los descriptivos de las variables:

summary(mm)

Finalmente, con el comando “ggplot” indicamos que en la base de datos (identificada como el objeto mm), usando el comando aesthetics (aes) queremos graficar la variable “date” (que va de enero de 2013 a abril de 2014 y representa el mes de levantamiento) con la variable “Approve” (que incluye las mediciones de aprobación al Jefe de Gobierno). Después le decimos que nos calcule la línea de tendencia en automático con el “geom_smooth” (no le indicamos en este ejercicio simple un método de estimación específico, entonces al tener menos de mil casos, por default calcula un polinomio por el método “loess”), y al no ponerle “se=FALSE” nos da un área gris por default en 0.95, es decir, un intervalo de confianza al 95 por ciento. Después le pedimos que identifique con una línea punteada dónde está el 50 por ciento de aprobación (lo hacemos por ahí donde dice “yintercept=50”) y finalmente le ponemos título y etiquetas.

ggplot(mm,aes(date,Approve, color=Pollster))

+geom_point(alpha=.5)+geom_smooth(aes(group=1))

+geom_hline(aes(yintercept=50),lty=2,size=1)

+labs(title=”Mayor of Mexico City Approval Ratings Jan of 2013- Apr of 2014″, x=”28 Surveys”,y=”%”)

+ylim(0,100)+geom_text(aes(label = Approve), size = 6)

 

El mismo procedimiento se realiza para graficar la desaprobación, pero utilizando desde luego la variable “Disapprove” y ajustando el título en consecuencia:

ggplot(mm,aes(date,Disapprove, color=Pollster))

+geom_point(alpha=.5)+geom_smooth(aes(group=1))

+geom_hline(aes(yintercept=50),lty=2,size=1)

+labs(title=”Mayor of Mexico City Disapproval Ratings Jan of 2013- Apr of 2014″,x=”28 Surveys”,y=”%”)

+ylim(0,100)+ geom_text(aes(label = Disapprove), size = 6)

 

Espero que no solo resulte útil la muy simple introducción a ggplot en R, sino que se pueda valorar su utilidad dentro de la disparidad existente en las mediciones de encuesta, porque esta construcción específica permite conocer algunas tendencias en los niveles de aprobación y desaprobación al gobierno de la ciudad durante 2013 y 2014, a pesar de las innegables disparidades entre mediciones.


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