El PRD en sus 25 años: una historia de identificación partidista y voto (actualizado)

 

En el “post” más reciente El PRD en sus 25 años: una historia de identificación partidista se mostraban los diferentes porcentajes de identificación partidista que el PRD ha alcanzado en este cuarto de siglo. En esta breve “actualización”, se ofrecen los mismos datos de porcentaje de identificación partidista a nivel nacional junto con el porcentaje de votos alcanzado por el PRD de 1991 a 2012. Se emplearon dos tipos de elecciones, las de diputados de representación proporcional y las elecciones presidenciales, según correspondía.

 

Para las elecciones de 1994, 2000, 2006 y 2012 se utilizaron los porcentajes de voto de las elecciones presidenciales tal como el partido compitió, es decir,  para 1994 el PRD compitió en solitario, mientras que en 2000, 2006 y 2012 fue en coalición.  Para las elecciones de diputados de representación proporcional de 1991, 1997, 2003 y 2009 el PRD participó en solitario, y esos datos así se tomaron. La fuente fue el atlas electoral.

 

Como se observa en la gráfica, a excepción de 2009, una elección que usualmente es recordada por el abstencionismo y los llamados al voto nulo, el porcentaje de votos excede al porcentaje de personas que reportaron identificarse con el PRD. Esto parece ir en línea con la teoría, es decir, un partido recibe votos principalmente de su base social leal (a veces llamado “voto duro”) y de quienes no se declaran sus simpatizantes pero resultan, por diversas razones afines con el partido y por ende, votan por éste.

 

Destaca que el promedio de votación del PRD, tal y como se ha presentado a las urnas, esto es, en coalición en las últimas tres elecciones presidenciales y en solitario para el resto de los casos, es de 20 por ciento, mientras que su promedio histórico de identificación partidista se ubica en 12 por ciento.  Esto significa que para estos 25 años, que un poco más de la mitad de ese 20 por ciento de votos muy probablemente proviene de quienes se identifican como perredistas, y el resto de electores independientes.

 

Finalmente, respecto a la pregunta de cómo una elección pudiera generar identificación, pareciera que la elección intermedia de 1997 se podría asociar con una mayor simpatía por el PRD en los meses siguientes. La analogía para explicar este fenómeno es relativamente simple, si un equipo avanza a las finales o llega a disputar un campeonato, sus seguidores van a aumentar, tanto nuevos como aquellos que siempre habían apoyado al equipo. Quizá 1997 pudiera haber significado el llegar a las finales y con ello generar nuevos simpatizantes.

 

Las elecciones de 2006 y 2012 no parecieron haber estado tan asociadas con este mismo fenómeno. La elección de 2006 sí generó algunos meses de simpatía, pero ésta se empezó a diluir hasta que dos años más tarde, la simpatía por el PRD  regresó a su promedio histórico. La elección de 2012 donde el PRD como coalición volvió a rebasar los 30 puntos, tuvo una simpatía asociada de 17 por ciento, una distancia de cinco puntos si se considera que el PRD le aportó a la coalición de izquierda el 22.2 por ciento de los votos.

 

El resultado de 2012 sin embargo no pareció asociarse con una mayor identificación partidista con el PRD, puesto que ésta ha descendido más allá de su promedio histórico en los dos últimos años, quizá debido, al menos en parte, como ya se había mencionado en el “post” más reciente, a que PT y MC han actuado por su lado y al probable registro de MORENA como partido político nacional, donde nuevos reacomodos dentro de la izquierda mexicana pudieran observarse en los años siguientes.

 

En síntesis, pareciera que quizá las elecciones exitosas sí pueden ayudar a los partidos a generar simpatizantes que sean leales, esto es, que voten en las elecciones siguientes por el mismo partido, pero también parece ser que dicho éxito requiere en alguna medida de ser acompañado por una cierta unidad, sea dentro del propio partido, o sea dentro de la coalición electoral a la que éste pertenecía.

 

Aunque preservar ambos tipos de unidad, tanto la interna, como la externa dentro de la coalición, resultan relativamente difíciles de alcanzar, sí pareciera un requisito para que partidos con elecciones exitosas conserven y/o aumenten sus simpatizantes, más allá de los electores independientes que puedan votar por ellos. El caso del PRD, a pesar de lo limitado de esta evidencia preliminar, pareciera sugerir que en efecto, al menos la unidad interna quizá le resultaría relativamente útil en un futuro cercano.

 

prdpidvote

About Alejandro Diaz Dominguez

Professor, School of Government at Tecnológico de Monterrey. PhD in Political Science at Vanderbilt University. [religion and politics, R, surveys, electoral management bodies] Twitter: @alejdiazd https://orcid.org/0000-0002-3856-5686 View all posts by Alejandro Diaz Dominguez

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