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Abstencionismo en elecciones federales intermedias: el México subnacional de 1979 a 2009

En los últimos 30 años, las elecciones federales intermedias han concitado, en promedio, el interés de la mitad de los ciudadanos empadronados. En este breve “post” se describirán las tendencias nacional y locales sobre el nivel de asistencia a las urnas en el México subnacional, donde el observar la riqueza de la diversidad de los comportamientos locales nos permite conocer el promedio nacional.

Las elecciones federales intermedias, es decir, aquellas donde no se ha elegido presidente, típicamente revisten un interés menor por la falta de un puesto ejecutivo, mucho más visible. El promedio nacional, que se muestra en la gráfica 1, revela que las elecciones de 1979, 2003 y 2009 tuvieron la menor asistencia ciudadana, esto es, 47, 41 y 44 por ciento, respectivamente. Las elecciones intermedias de la década perdida (1980s), esto es las de 1985 bajo Miguel de la Madrid, las de la mitad del gobierno de Salinas y las de Zedillo han sido las más concurridas, con 52, 64 y 56 por ciento respectivamente.

Gráfica 1

asistencia_urnas_nacional

 

Desde la Ciencia Política se han elaborado diversas explicaciones al fenómeno sobre la participación y el abstencionismo en las elecciones en general, y en las elecciones intermedias en particular. Dado que la tendencia del promedio nacional se compone de la diversidad que existen en el plano subnacional, es decir en las unidades territoriales menores, en este caso, entidades federativas, resulta provechoso estudiar la asistencia a las urnas desde una óptica subnacional.

Bien se sabe que la dinámica de la competencia local puede aumentar la participación ciudadana en las elecciones federales. Por ejemplo, no es disparatado suponer que aquellas entidades donde se elija gobernador en el mismo año que se celebren las elecciones federales intermedias, esa boleta adicional para gobernador podrían incrementar la asistencia a las urnas en el estado que corresponda. Debe destacarse entonces que en 2015 serán 9 gubernaturas las que estarán en juego.

La gráfica 2 muestra el porcentaje de asistencia a las urnas en las elecciones federales intermedias para cada entidad federativa desde 1979 hasta 2009. Se ha agregado una línea horizontal de color rojo que indica 50 por ciento, puesto que esa cifra es el promedio de participación ciudadana en el periodo de 30 años que ahora se analiza.

 

Gráfica 2

asistencia_urnas

 

De las gráfica 2 destaca la gran variación en las tendencias estatales, donde por ejemplo, el caso de Baja California es diferente a Campeche, pues en el primero la asistencia a las urnas se ha venido reduciendo drásticamente, incluso por debajo de los 40 puntos, mientras que en el segundo, en Campeche, la asistencia no ha decaído ni al 60 por ciento.

La variación puede clasificarse en al menos tres grupos:

a) Entidades donde en los últimos treinta años vota la mitad de los ciudadanos empadronados. Por ejemplo, Campeche, Colima, Guanajuato, Jalisco, Querétaro, San Luis Potosí y Yucatán.
b) Entidades donde la tendencia conforme pasa el tiempo es hacia la baja, como en Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Chiapas, Chihuahua, DF, Hidalgo, Estado de México, Quintana Roo, Tamaulipas, Tlaxcala y Zacatecas.
c) Entidades cuya asistencia a las urnas oscila alrededor del 50 por ciento, como en Coahuila, Durango, Guerrero, Michoacán, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Sinaloa, Sonora, Tabasco y Veracruz.

En síntesis, el estudio de la asistencia a las urnas ha de pasar necesariamente, como se argumenta en este post, por el análisis de las unidades territoriales inmediatamente menores al país como un todo, es decir, por los estados. De las ventajas del análisis subnacional se platicará en otro momento. Por ahora, baste decir que al tomar en cuenta unidades territoriales menores, quien investiga puede observar un mayor número de casos y una mayor variación en la información. Esta diversidad subnacional es la que permite enriquecer e ilustrar las explicaciones sobre los fenómenos políticos, como en este caso, la tendencia de la participación ciudadana, entendida para estos fines como asistencia a las urnas.

 


Los diputados plurinominales hacia 2015: antes que 200 o 100, ¿cómo se cuentan los votos?

A raíz de la propuesta del PRI para reducir los diputados y senadores electos por el principio de representación proporcional, de 200 a 100 en diputados y de 32 a cero en el Senado, se ha empezado a comentar si existe o no un efecto en la redistribución de 200 a 100 diputados de lista.

Hay quienes dicen que no, que contar con sólo 100 plurinominales no altera los porcentajes de curules de cada partido, como lo explica Javier Aparicio (http://www.excelsior.com.mx/opinion/javier-aparicio/2014/08/23/977721) y en términos similares también lo señala Javier Márquez (http://javier-marquez.com/2014/08/22/para-discutir-la-reduccion-del-congreso/).

Estos puntos interesantes quizá dejan de lado una discusión no menos importante: las reglas para distribuir diputados federales plurinominales que tuvimos en 2012, ya no serán iguales para 2015. Y parece que el impacto de estas reglas nuevas no es trivial.

Por ejemplo, el umbral ya no es el mismo, entre otros numerosos aspectos, como habíamos discutido en un “post” anterior (https://alejandrodiazd.wordpress.com/2014/08/01/sobre-la-distribucion-de-escanos-plurinominales-en-mexico/). Antes, todavía en 2012, para conservar el registro un partido debía alcanzar el 2 por ciento. Para 2015 deberá alcanzar el tres. Más aún, el denominador para calcular ese porcentaje también ha cambiado. Hasta 2012 el denominador eran todos los votos depositados en urnas y adicionalmente, los votos para los candidatos en común se repartían igualitariamente entre los partidos coaligados. El viejo artículo 295 del COFIPE, en su párrafo 1, inciso c) señalaba que los votos que eran para los candidatos postulados por dos o más partidos se dividían por partes iguales. Para 2015 esto ya no será así.

Para 2015 a todos los votos en urnas se les restarán los votos nulos, en blanco y por candidatos no registrados, pues el artículo 15, párrafo 1 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales señala que la votación válida emitida es “la que resulta de deducir de la suma de todos los votos depositados en las urnas, los votos nulos y los correspondientes a los candidatos no registrados”. Adicionalmente, el artículo 87, párrafo 13 de la Ley General de Partidos Políticos establece que “los votos en que se hubiesen marcado más de una opción de los partidos coaligados, serán considerados válidos para el candidato postulado, contarán como un solo voto y sin que puedan ser tomados en cuenta para la asignación de representación proporcional u otras prerrogativas”.

Esto implica que el denominador para calcular el umbral del tres por ciento será menor, pues no se incluirán ni los nulos, ni los votos por candidatos no registrados, pero en el numerador tampoco podrán incluirse los votos derivados de coaliciones, con lo que el umbral de tres por ciento pudiera convertirse en un verdadero reto para los partidos que opten por aliarse.

Esto significaría, que por ejemplo, los alrededor de 2.8 millones de votos que se computaron para el PVEM en 2012 no serían los votos a dividir entre el nuevo denominador. No. En 2012, de este gran total, el PVEM obtuvo casi 1.8 millones de votos derivados de la coalición. Estas cifras provenían de la votación para los candidatos comunes que PVEM y PRI postularon, alrededor de 3.7 millones, que al dividirse entre los dos partidos arroja esos 1.8 millones de votos. Sin embargo, hoy esa regla ya no existe.

Entonces, los votos que servirían para verificar el registro del PVEM sólo serían alrededor de 960 mil. Los que obtuvo por sí mismo. Con ello, obtendría 2.3 por ciento. No alcanzaría a mantener su registro. Este efecto podría repetirse en MC y NA, pues sólo alcanzarían 2.4 y 2.8 por ciento respectivamente. Todo esto puede deberse en buena medida a que casi 15 de cada cien votos depositados en urnas en 2012 provenían de partidos coaligados, es decir, boletas donde los ciudadanos tacharon las opciones políticas coaligadas y no un solo emblema partidista.

En síntesis, las 21 curules que los Javieres, Aparicio y Márquez, asignan a PVEM, MC y NA cuando asumen los posibles 100 diputados plurinominales presentan un detalle: se irían a partidos que quizá no obtengan registro, si, como en este caso, se asumen votos 2012 bajo las nuevas reglas para 2015, que serán las que en realidad se utilizarán –al menos hasta ahora.

Desde luego falta que la Suprema Corte resuelva las impugnaciones pendientes sobre la constitucionalidad de la reforma electoral y aun con ello, faltará conocer cómo el Tribunal Electoral interpretaría las nuevas reglas, como ocurrió con la reciente elección local en Nayarit y la distribución de diputados plurinominales locales (https://alejandrodiazd.wordpress.com/2014/08/17/hacia-la-asignacion-de-diputados-plurinominales-en-2015-el-caso-nayarit-de-2014/). Una vez que todo ello ocurra, conoceremos qué les depara el destino a los votos por el candidato de una coalición: si se dividen igualitariamente entre los partidos coaligados, como ocurría antes, o si persiste la nueva regla, donde esos votos ya no se pueden redistribuir entre partidos. Entonces ya veríamos si son 200 o 100 pluris, o si, como a veces también ocurre, finalmente no pasa nada.


Hacia la asignación de diputados plurinominales en 2015: el caso Nayarit de 2014

En este “post” se repasará lo decidido este sábado 16 de agosto por la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación respecto a asignación de diputados por el principio de representación proporcional en el estado de Nayarit.

El Tribunal decidió que se debe utilizar el criterio establecido en el artículo 116, fracción II de la Constitución que establece un límite de 8 puntos en sub / sobrerepresentación para los partidos políticos, respecto de su porcentaje de votación y el porcentaje de curules.

Esto significa para la sobrerepresentación, que si un partido obtiene 30% de los votos, no puede obtener 38.1% de las curules, sólo hasta 38%. Para la subrepresentación, si un partido obtiene 30% de los votos, lo menos que debiera obtener es el 22% de curules pero nunca el 21.9%.

Para que la representación siga estos dos límites, uno superior y otro inferior, algo así como un “+ – 8%”, las autoridades electorales deben ajustar la distribución de diputados plurinominales, dado que los triunfos de mayoría (esto es, los obtenidos en cada distrito) no son susceptibles de modificarse una vez validados por los tribunales.

La Sala Superior del Tribunal Electoral decidió que los criterios de sub / sobrerepresentación publicados el 10 de febrero de 2014 en el Diario Oficial, dentro de la reforma constitucional en materia electoral, deben emplearse desde ya. Como se sabe, el proceso electoral en Nayarit empezó antes de febrero de 2014, por lo que quedaba la duda si se podía utilizar una regla nueva para un proceso electoral en marcha.

El Tribunal Electoral resolvió que si la regla nueva proviene de una reforma constitucional donde no se alteran los procedimientos para votar, sino únicamente se dan criterios generales para que al final de todo el proceso se traduzcan de la mejor manera los votos en curules, esto es, que tanto votos como curules no se alejen en más de ocho puntos, entonces, en este paso final, consideró el Tribunal, sí se debe permitir utilizar una regla nueva para cerrar un proceso electoral que arrancó previamente.

En un “post” previo se hizo referencia al marco teórico e histórico de la representación proporcional en México (https://alejandrodiazd.wordpress.com/2014/08/01/sobre-la-distribucion-de-escanos-plurinominales-en-mexico/).

Ahora se reproduce (o como decimos en Ciencia Política “se replica”) el cálculo del Tribunal. Entonces, ¿cómo se efectúa el cálculo para asignar diputados bajo las reglas nuevas? Dice el Tribunal en la sentencia SUP-REC-892/2014 emitida el sábado 16 de agosto de 2014 (http://www.te.gob.mx/Informacion_juridiccional/sesion_publica/ejecutoria/sentencias/SUP-REC-0892-2014.pdf): “de los datos extraídos del cómputo y la asignación de diputados de representación proporcional realizados por el Consejo Local se advierte la sobre-representación de la coalición Por el Bien de Nayarit [conformada por PRI-PVEM-NA], que excede el límite de sobre representación previsto en la fracción II, párrafo tercero, del artículo 116 de la Constitución”. Aquí el Tribunal coloca un cuadro similar a éste:

tab1

 

El Tribunal señala que como existe sobrerepresentación mayor a los ocho puntos, entonces, procede a recomponer el cálculo. “Al ajustar la asignación aplicando las reglas de la normativa local para dicha asignación, se obtiene:”

“i. Asignación a los partidos que obtengan cuando menos el 1.5% de la votación total estatal”

“El artículo 26 de la Constitución del Estado de Nayarit señala que el Congreso del Estado se integrará por dieciocho diputados electos por mayoría relativa y hasta doce diputados electos por representación proporcional.” Y es aquí donde a todos los partidos que rebasan el 1.5% de la votación, por ese mero hecho, les toca un diputado. Debe notarse, por ejemplo, que el único partido que no alcanza ese umbral o porcentaje mínimo es el PRS, que apenas obtuvo 1.16% de todos los votos.

“ii. Votación estatal obtenida por los partidos políticos o coaliciones”

“Posteriormente, de conformidad con lo establecido en el artículo 22, fracción I, del citado código comicial, se sumará la votación obtenida por los partidos políticos que continúan concurriendo a la asignación […] donde se excluye a la coalición Por el Bien de Nayarit, ya que dicha coalición obtuvo catorce diputaciones por el principio de mayoría relativa, y una por el principio de representación proporcional, lo cual implica que cuenta con un total de quince diputados, con lo que alcanza el límite de sobre-representación permitido por la Constitución federal, ya que de asignarle una diputación más estaría sobrepasando el límite de ocho por ciento de sobre-representación permitido…” Es aquí donde el Tribunal revisa si ese diputado extra que se le otorga al PRI-PVEM-NA por el mero hecho de obtener 1.5% de los votos le hace rebasar o no el límite de ocho puntos de sobrepresentación. Lo que se encuentra es que un diputado plurinominal extra no rebasa dicho límite, pues se queda en 6.51%, pero si se le asignaran dos sí excedería los ocho puntos, pues llegaría al 9.84%, como se muestra en un cuadro similar a éste:

tab2

 

“iii. Cociente de asignación”
“De acuerdo con lo previsto en el artículo 22, fracción II, de la Ley Electoral de Nayarit, el resto de los diputados a distribuir, se hará conforme al cociente de asignación, el cual se obtiene de dividir la votación para asignación entre el número de curules pendientes por asignar; en este caso, siete. El cociente de asignación es 34022”.

“De acuerdo a lo previsto en la fracción III, del citado precepto legal, se dividirá el total de la votación obtenida por cada partido político entre el cociente de asignación a efecto de determinar el número de veces que contiene su votación estatal obtenida en dicho cociente […] se asignará un diputado a cada uno de los partidos políticos o coaliciones considerando el número de veces que contenga su votación estatal en el referido cociente”.

“El número restante de diputados, esto es dos, se distribuirán conforme al resto mayor, esto es, el remanente de votos más alto obtenido por cada partido político después de aplicar el cociente de asignación. De esta forma, al ser los partidos del Trabajo y Movimiento Ciudadano quienes tienen el resto mayor más alto respectivamente, las diputaciones pendientes de asignar les corresponden a ellos”. Y todas estas operaciones se sintetizan en esta tabla, la cual “resume” los múltiples cuadros presentados por el Tribunal. Nótese que siguiendo la vieja escuela, en mis cuadro aún utilizo enteros, cuando la sentencia del Tribunal, más moderna, ya emplea decimales para asignar restos mayores.

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Una vez que se han efectuado todos los cálculos, ésta sería la asignación final, donde PRI-PVEM-NA ya no exceden los ocho puntos y nadie está por debajo de esos ocho puntos. Esta nueva distribución ya se ajuste a los límites establecidos en el artículo 116, fracción II de la Constitución, el ya referido “+- 8%”.

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Quedará para un futuro “post” analizar cómo efectuar el cálculo para el ámbito federal. Como se puede apreciar, ya se van dando pasos en esa dirección. Por ahora queda repasar esta sentencia y pensar en los escenarios por venir.


El papa Francisco: los nuevos temas de la iglesia y la percepción sobre los posibles cambios

“Las enseñanzas del catolicismo han permanecido tal como los conocimos desde el inicio del papado de Juan Pablo II a finales de 1978, pero sí existe un cambio razonablemente notorio entre los últimos tres papas respecto a su visión sobre diversos aspectos de la vida diaria, y lo más importante, respecto a qué temas deciden enfatizar en sus mensajes…”

Leer entrada completa en la versión en línea de la revista Nexos de agosto en esta dirección: http://www.nexos.com.mx/?p=22206


Datos abiertos en México: una página con muchas bases de datos

Este “post” es muy breve. Simplemente quiero compartir que me encontré con el sitio:
http://datos.gob.mx/

Donde se pueden consultar bases de datos ya debidamente compiladas en hojas de cálculo sobre una serie de temas. Esto se puede hallar en:
http://catalogo.datos.gob.mx/dataset

Si bien alguna información ya se encuentra disponible en ciertas entidades y dependencias de los gobiernos federal, estatales y locales, otras bases ya presentan la ventaja de estar debidamente capturadas en hojas de cálculo, lo que facilita la labor de cualquier persona que se dedique a la investigación y procesamiento de datos.

Aquí ofrezco unos cuantos ejemplos del tipo de información, entre  el centenar de bases de datos compiladas en este sitio, al que se puede acceder:

Índice de Rezago Social,2000,2005 y 2010 (nacional,estatal,municipal y localidad)
http://catalogo.datos.gob.mx/dataset/indice-de-rezago-social20002005-y-2010-nacionalestatalmunicipal-y-localidad

Indicadores de pobreza, pobreza por ingresos, rezago social y gini 2010 (municipal)
http://catalogo.datos.gob.mx/dataset/indicadores-de-pobreza-pobreza-por-ingresos-rezago-social-y-gini-2010-municipal

Conectividad wifi en sitios públicos.
http://datos.sct.gob.mx:8082/datos/datos/abiertos/11601_MexicoConectado.csv

Programa Pensión para Adultos Mayores
http://catalogo.datos.gob.mx/dataset/programa-pension-para-adultos-mayores

Centros escolares de Educación Básica, Media Superior, Superior, Especial, Inicial y Formación para el Trabajo
http://catalogo.datos.gob.mx/dataset/catalogo-de-centros-de-trabajo

Como lo revelan los ejemplos anteriores, la variedad de datos es considerable y tiene la ventaja de encontrarse en un solo lugar. Si bien no todas las bases están a nivel municipal y eso siempre limita a los investigadores, al menos parece existir un concentrado que permite facilitar, hasta cierto punto, el acceso a los datos públicos. Habrá que utilizar intensivamente esta herramienta para poder evaluarla.

 


Sobre la distribución de escaños plurinominales en México (actualizado junio 2015)

He recibido algunas preguntas en torno a este complejo y espinoso tema, en particular respecto al cálculo para asignar diputados plurinominales y las variantes de la fórmula general en cada una de las entidades federativas. Desde luego que el ejercicio numérico se incluye al final y se ofrece también un breve “marco teórico”.

En las democracias liberales, para la integración de las cámaras se utilizan diversos sistemas electorales, los cuales realizan, bajo diversos supuestos, la transformación de votos en escaños. En términos generales existen dos principales sistemas: el de mayoría y el de representación proporcional.

En el sistema de mayoría el partido que alcanza más votos gana el puesto en juego, aunque existen variantes, es decir, puede ganar quien obtenga tan solo un voto más (mayoría relativa) o bien, quien alcance un determinado porcentaje de votación, (51% de la votación – mayoría absoluta por ejemplo).

Los sistemas de representación proporcional tienen como principal objetivo eliminar el sesgo que producen los sistemas de mayoría, ya que en dichos sistemas los partidos que no obtienen la victoria, terminan no dando cabida a todos los votos recibidos, es decir, parte de su porcentaje de votación no se traduce en representación alguna. Un ejemplo de ello fue el Partido Liberal en la Inglaterra de 1974, que con el 18.3% de la votación obtuvo el 2% de las curules, pues dicho país se regula por el principio de mayoría relativa.

Ahora bien, es importante precisar que los sistemas de representación proporcional no pueden ser aplicados cuando se disputan cargos ejecutivos de carácter unipersonal, de ahí que en esos casos se utilicen reglas de mayoría, como en la elección de presidente de la República, de municipios o bien de diputados en distritos cuyo número de representantes sea uno (existen distritos en otros países cuya magnitud, o número de curules en juego, es de dos o más).

Debe destacarse que precisamente la discusión sobre la proporcionalidad política para el caso de las curules plurinominales se ha centrado en el método específico mediante el cual se distribuyen los escaños. Dentro de la representación proporcional existen dos grupos principales: los que asignan por divisor y los que asignan por cociente. Debe señalarse que existe además el voto único transferible al cual se le atribuye el menor sesgo entre porcentajes de votos y porcentaje de curules, por ende, algunos le juzgan como un método realmente proporcional (Sartori, Ingeniería constitucional comparada. Una investigación de estructuras, incentivos y resultados, Fondo de Cultura Económica, México, 1994, 20), sin embargo, dicho método se aplica con distritos con magnitud mayor a uno y supone listas no bloqueadas, lo cual no ocurre en el caso mexicano (ámbito federal) ni en la regulación local.

Las diversas fórmulas tienen por objetivo que las proporciones de escaños y de votos se correspondan tanto como sea posible. La diferencia entre dichas fórmulas estriba esencialmente en si realmente disminuyen o no dichas proporciones. Dentro del grupo de los divisores existen diversos métodos de asignación, como el D’Hondt, el Saint Laguë, el Saint Laguë modificado, el Danés o el Imperiali. Dichos métodos utilizan una serie de divisores, como 1, 2, 3, 4, 5, 6 y así sucesivamente en el sistema D’Hondt, o número impares como 1, 3, 5, 7, en Saint Laguë, o incluyendo el divisor 4 (1, 4, 3, 5, 7) como el Saint Laguë modificado, o bien 1, 4, 7, 10, 13 como el sistema Danés o incluso 2, 3, 4, 5 como en el Imperiali. Dichos sistemas operan dividiendo el total de votos obtenidos por cada partido entre el divisor correspondiente y asignándose las curules a los cocientes más elevados.

Respecto al grupo de cocientes, debe decirse que la mayoría de las fórmulas mexicanas se inscriben dentro de la familia de los cocientes, es decir, se fija un cociente que representa el número de votos que se requiere para alcanzar un escaño, de modo tal que los partidos obtienen tantos lugares como veces quepa el cociente en su votación. Los cocientes varían y por supuesto dan lugar a efectos diferentes.

Por ejemplo, un cociente pequeño (un número reducido de votos para alcanzar un asiento) beneficia a los partidos pequeños. En particular suelen utilizarse tres tipos de cociente, el natural, el simple y el Hagenbach, los cuales operan como sigue: el natural resulta de dividir la votación efectiva (incluyendo únicamente a los partidos con derecho) entre el total de curules a repartir; el simple que resulta de dividir la votación total (todos los votos depositados en urnas) entre el total de curules a repartir y el Hagenbach, que se obtiene dividiendo la votación efectiva entre el total de curules a asignar más uno, es decir, suponiendo que en una cámara se distribuyeran ocho curules, esta fórmula implica dividir entre nueve.

Los tres cocientes anteriores tienen efectos, pues el simple es un cociente mayor al natural y el Hagenbach es el menor de los tres. A los cocientes se les asocia un apellido o lo que también se conoce como resto, es decir el remanente de votos que no fue utilizado cuando quedasen curules por asignar. Y el tipo de resto utilizado también afecta o beneficia a los contendientes, como por ejemplo, el resto mayor o resto Hamilton, que es por cierto, uno de los restos aplicados en México, el cual beneficia a los partidos grandes, aunque existen otros restos, como el resto menor, o el mayor promedio, por lo que en conclusión, sea que se utilicen divisores o cocientes, se estará ante un método de proporcionalidad, el cual puede sobre o subrepresentar a determinadas fuerzas políticas.

Como se detalla en el breve recorrido por las reformas electorales en materia de proporcionalidad política, el caso mexicano privilegia a la familia de los cocientes.

La introducción de la representación proporcional en el sistema electoral mexicano obedeció, entre otros factores, a dar cabida a los votos de otras fuerzas políticas que pudieran ser convertidos en representación popular. Un ejemplo de esta ampliación de la representación, que no pudiera ser considerado exactamente como un sistema electoral tendiente a la proporcionalidad, pero sí como aun ampliación de la propia representación política fue el sistema de diputados de partido en el ámbito federal a partir de loa reforma publicada el 22 de junio de 1963 en el Diario Oficial de la Federación y en diecisiete entidades federativas con diversas variantes entre 1974 y 1977, cuyo funcionamiento se explica con detalle en los textos siguientes: Medina Peña, Luis, Evolución electoral en el México contemporáneo, Comisión Federal Electoral, México, 1978; Lujambio Alonso y Vives, Horacio, El poder compartido. Un ensayo sobre la democratización mexicana, Océano, México, 2000, 47-55; Lujambio, Alonso e Ignacio Marván, “La formación de un sistema electoral ‘netamente mexicano’. La reforma de los diputados de partido, 1962-1963” en Diálogo y Debate, año 1, núm., 1, 1997; Elizondo Gasperin, Macarita, “Transformaciones en más de setenta años de vida en materia electoral a partir del Constituyente de 1917” en Diplomado en Derecho Electoral Mexicano, UNAM, México, 1993, 21.)

Posteriormente sobrevinieron más reformas electorales, entre ellas destacan, la del 1 y 6 de diciembre de 1977, donde se incluyen cien diputados por el principio de representación proporcional, se determinan 300 diputados por mayoría relativa, se excluye del reparto de curules plurinominales al partido que obtenga más de 60 triunfos distritales y se define un umbral o porcentaje mínimo de votación para tener derecho a diputados en 1.5% de la votación nacional, además de segmentar al país hasta en cinco circunscripciones según lo determinara la autoridad electoral, como se explica con detalle en Cetina Menchi, David, “Los sistemas electorales y la elección de Diputados en México” en Asignación de diputados por el principio de representación proporcional en los Estados y el Distrito Federal, TEPJF, México, 1999 y Molinar, Juan, El tiempo de la legitimidad, Cal y Arena, México, 1991.

También la del 3 de noviembre de 1986 y 12 de febrero de 1987, aumentando a 200 diputados plurinominales el tamaño de la Cámara de Diputados, incluyendo la utilización forzosa de las cinco circunscripciones y la participación de todos los partidos en la distribución de los escaños de representación proporcional con independencia de los 60 triunfos distritales, además de los cuatro supuestos para aplicar la sobrerrepresentación al partido mayoritario tal que le permitiera alcanzar la mitad más uno del total de los escaños en juego, regulación también conocida como “cláusula de gobernabilidad”, como se describe en Woldenberg, José, “La reforma electoral de 1986” en Pérez Germán y León, Samuel, (coords.) 17 ángulos de un sexenio, UNAM-Plaza y Valdés, México, 1987, 225-246 y Molinar, Juan, “Los procesos electorales: 1983-1987” en Pérez Germán y León, Samuel, (coords.) 17 ángulos de un sexenio, UNAM-Plaza y Valdés, México, 1987, 189-223.

Asimismo, la del 6 de abril de 1990 que modificó el límite de diputados de un mismo partido en 350 curules, regulando nuevos supuestos para la llamada “cláusula de gobernabilidad” a partir de que el partido mayoritario obtuviera el 35% de los escaños, como se discute en Medina Peña, Luis, Hacia el nuevo Estado, México, 1920-1994, Fondo de Cultura Económica, México, 1995 y Cetina Menchi, David, “Los sistemas electorales y la elección de Diputados en México” en Asignación de diputados por el principio de representación proporcional en los Estados y el Distrito Federal, TEPJF, México, 1999.

Otra fue la del 3 de septiembre de 1993 que estableció como máximo para un partido político el 63% del total de curules (315 diputaciones) eliminando las regulaciones relativas a la “cláusula de gobernabilidad”, la discusión a detalle se encuentra en Medina Peña, Luis, Hacia el nuevo Estado, México, 1920-1994, Fondo de Cultura Económica, México, 1995 y Cetina Menchi, David, “Los sistemas electorales y la elección de Diputados en México” en Asignación de diputados por el principio de representación proporcional en los Estados y el Distrito Federal, TEPJF, México, 1999.

Y finalmente la del 22 de agosto y 22 de noviembre de 1996 en el ámbito federal, que redujeron el límite de diputados para un mismo partido en 300 curules, un porcentaje de sobrerrepresentación de 8% sobre la votación emitida en el país, además de fijar un umbral de 2% para tener derecho a la distribución de escaños plurinominales como se explicaba, entre otras modificaciones en Becerra, Ricardo, Salazar, Pedro y Woldenberg, José, La reforma electoral de 1996, Fondo de Cultura Económica, México, 1997.

La reforma electoral publicada el 23 de mayo de 2014 eleva dicho umbral al tres por ciento, para con ello conservar el registro y acceder a diputados de representación proporcional. Debe decirse que ese tres por ciento debe garantizar al menos un diputado plurinominal. Esto recuerda algunos casos donde el partido que perdía el registro nacional había regionalizado sus esfuerzos y por ende sus votos, obteniendo al menos una curul.

Ahora de la siempre interesante historia de la representación proporcional en “las entidades de la federación mexicana”, como solía llamar Alonso Lujambio a los arreglos electorales locales, destaca que las numerosas modificaciones en el plano local se dieron a partir de la reforma constitucional de diciembre de 1977, que además modificó la fracción III del artículo 115 constitucional, y posteriormente la reforma del 17 de marzo de 1987 que reguló a los diputados plurinominales locales desde el artículo 116, el cual volvió a ser reformado en 1996 para tener desde esa fecha, una representación política en los poderes legislativos federal y locales, con los dos sistemas electorales combinados, es decir, un determinado número de curules se eligen por el principio de mayoría relativa y otro mediante representación proporcional, con sus respectivas variantes, según la entidad federativa que corresponda, pero siempre en términos de proporcionalidad.

Algunos de estos arreglos se observan hoy en la reforma electoral de 2014, la cual establece para las entidades federativas algunas condiciones que deben ser comunes: a) se eliminan todas las cláusulas de gobernabilidad; b) el límite de sobrerepresentación se fija en ocho puntos; y c) existe límite a la subrepresentación por ocho puntos también.

Sin embargo, lo que sí cambia, sea para los estados y el DF o sea para la federación, es cómo calcular los totales de votos. Véase el caso federal. Un primer total es la votación total emitida, la VTE que son todos los votos depositados en urnas.

La Constitución en su artículo 54, fracción II establece que “todo partido político que alcance por lo menos el tres por ciento del total de la votación válida emitida para las listas regionales de las circunscripciones plurinominales, tendrá derecho a que le sean atribuidos diputados según el principio de representación proporcional…” Esto significa que existe una nueva definición, que es la VVE, la cual es VVE = VTE – blancos – nulos – candidatos no registrados. Esta definición sirve para determinar el tres por ciento para tener derecho a diputados plurinominales.

Por otra parte, el artículo 41, fracción I, cuarto párrafo de la Constitución establece que “el partido político nacional que no obtenga, al menos, el tres por ciento del total de la votación válida emitida en cualquiera de las elecciones que se celebren para la renovación del Poder Ejecutivo o de las Cámaras del Congreso de la Unión, le será cancelado el registro”. Esto significa que la VVE tiene una función primordial: dar o quitar registros partidarios y por supuesto determinar quien accede a diputados plurinominales.

Más adelante, el mismo artículo 54, en su fracción III señala que “al partido político que cumpla con las dos bases anteriores, independiente y adicionalmente a las constancias de mayoría relativa que hubiesen obtenido sus candidatos, le serán asignados por el principio de representación proporcional, de acuerdo con su votación nacional emitida, el número de diputados de su lista regional que le corresponda en cada circunscripción plurinominal…”

Esto significa que la VNE, la “votación nacional emitida será la que resulte de deducir de la votación total emitida, los votos a favor de los partidos políticos que no hayan obtenido el tres por ciento de dicha votación, los votos emitidos para candidatos independientes y los votos nulos”. Esto es importante porque ahora la legislación para elecciones federales ya incluye candidatos independientes, pero estos candidatos sólo pueden participar por el principio de mayoría relativa, ya que los partidos conservan el monopolio del registro de listas por el principio de representación proporcional. Entonces sería VNE = VTE – partidos que no alcanzan el 3% – blancos – nulos – candidatos no registrados – candidatos independientes.

Hasta aquí las definiciones (queda una más, la votación nacional efectiva, pero ésa es para distribución de curules específicamente). Resumiendo, supongamos que el partido del rombo (es un nuevo partido de un país lejano) compite en la elección de ese país imaginario en junio de 2015. Supongamos además que todos los votos depositados en urnas fueron 104. También supongamos que una persona anuló su voto (#noerapenal), una persona votó en blanco, dos personas votaron por un candidato no registrado y siete personas votaron por candidatos independientes. ¿Cuántos votos necesitaría el partido del rombo para conservar su registro bajo las reglas electorales mexicanas del 2014 aplicables a esta elección de junio de 2015? Al menos tres, porque el nulo, el blanco y los dos por candidato no registrado no cuentan para calcular el porcentaje de votos con el que se conoce si un partido alcanza o no el registro partidario.

Por último, se ofrece, con base en los últimos datos de los cómputos distritales del 11 de junio de 2015, los porcentajes de votación por partido y una posible distribución de curules, sujeta, claro está, a cambios derivados de decisiones de los tribunales electorales. Debe notarse que falta un distrito por el principio de mayoría relativa que no fue asignado en los propios cómputos reportados por el Instituto Nacional Electoral (cómputos distritales). Espero que este tortuoso tema haya sido de su interés.

resumen2015


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