De aspirantes a consejeros electorales, género y desarrollo humano

Durante estas semanas el Instituto Nacional Electoral ha estado llevando a cabo el proceso de selección de candidatos a consejeros electorales de 18 entidades federativas en México, consejeros que estarán a cargo de los procesos electorales locales para 2015.

 

La primera etapa consistió en un examen de conocimientos generales y técnicos en la materia electoral. A la siguiente fase avanzaron los 50 mejores resultados, es decir los 25 mejores en hombres y los 25 mejores en mujeres (los detalles del proceso aquí http://www.ine.mx/archivos2/portal/Estados/OPL/resultados/). Posteriormente siguió un ensayo (http://www.ine.mx/archivos2/portal/Estados/OPL/resultadosEnsayo/), una evaluación curricular y en estos días se llevarán a cabo las entrevistas correspondientes (http://www.ine.mx/archivos2/portal/Estados/OPL/).

 

Concentrándonos en la primera etapa, y obteniendo el promedio por estados según género, destaca que el promedio nacional fue de 80.6 en una escala de 0 a 100 puntos, que los hombres obtuvieron a nivel nacional 85.8, mientras que las mujeres obtuvieron 75.3, una diferencia de alrededor de 10 puntos.

 

Como bien se sabe, existe una brecha de género en diversos ámbitos, salarial, puestos de mando medio y superior o el doble turno (mujeres que trabajan de manera remunerada y en su hogar sin ayuda de la familia). De ahí que, infortunadamente, la materia electoral no sea la excepción.

 

Al comparar el promedio estatal de las calificaciones de los y las aspirantes contra el índice de desarrollo humano se observa que en efecto, los hombres parecen resultar menos afectados por el nivel de desarrollo que las mujeres.

 

El índice de desarrollo humano es una medición que va de cero a uno y que incluye tres aspectos centrales: educación, ingreso y salud. Su elaboración oficial corre a cargo del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) aunque existen muchos otros cálculos igualmente útiles. Para su estimación se emplean tasas de alfabetización, dólares anuales percibidos por habitante y tasas de mortalidad infantil –alguno prefieren emplear años de esperanza de vida (http://www.mx.undp.org/content/mexico/es/home.html).

 

oples

 

La gráfica sugiere que como se mencionó líneas arriba, los hombres que aspiran a ser consejeros electorales parecen resultar menos afectados por el nivel de desarrollo, esto es, un incremento en desarrollo no impacta de manera tan notoria en sus resultados de examen (correlación positiva de 0.15), mientras que las mujeres, ante un incremento importante en el desarrollo humano estatal, esta mejora sí parece estar mucho más asociada a su desempeño en el examen (correlación positiva de 0.22).

 

La correlación es un indicador de asociación que va de menos uno a uno. Valores cercanos a cero sugieren ausencia de asociación, valores cercanos a menos uno indican que mientras una variable aumenta la otra disminuye y finalmente, valores cercanos a uno sugieren que las dos variables se mueven juntas, es decir, si una aumenta la otra también lo hace o viceversa. En el caso del promedio estatal de resultados del examen de hombres y el índice de desarrollo humano de la entidad federativa correspondiente, la correlación es positiva con un valor de 0.15, sugiriendo cierta asociación. Pero en el caso de las mujeres esta asociación resulta incrementarse y alcanza el 0.22.

 

Ninguno de los dos valores, 0.15 y 0.22 es cercano a uno, pero al menos nos ofrecen una idea más o menos clara de lo que pudiera estar sucediendo, es decir, que la brecha de género puede empezarse a cerrar cuando existen mejores condiciones de vida, es decir, cuando hay un mayor desarrollo humano.

 

Debe notarse que estos resultados son el promedio de cada entidad federativa según hombres y mujeres y que en efecto, en lo individual existen casos de mujeres con notas más altas que hombres. También debe decirse que el universo analizado sólo incluye personas que aspiran a ser consejeros electorales, es decir, no se trata de todos los ciudadanos, sino de un grupo selecto que podríamos calificar de élite.

 

Esto sugiere que la brecha de género, al presentarse en las élites, es mucho más probable que se observe entre todos los ciudadanos. Aunque esta evidencia es preliminar y requiere de muchos más factores, la asociación entre resultados de exámenes y desarrollo humano parece sugerirnos algo más respecto a las exigencias que como sociedad debiéramos ponernos: un mayor desarrollo pareciera ir acortando las disparidades de género. Quizá habría que insistir un poco más en ello.

 

About Alejandro Diaz Dominguez

Professor, School of Government at Tecnológico de Monterrey. PhD in Political Science at Vanderbilt University. [religion and politics, R, surveys, electoral management bodies] Twitter: @alejdiazd https://orcid.org/0000-0002-3856-5686 View all posts by Alejandro Diaz Dominguez

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