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Authoritarian Recall: Mexico’s Drug War and Subnational Patterns of Opposition to Democracy

Jon Hiskey, Mary Fran T. Malone and I wrote a piece on how the subnational political context mediates the relationship between a crisis and support for non-democratic alternatives. When faced with a violent shock to the system, public attitudes towards democracy depend in part on one’s experiences with non-democratic alternatives and whether these authoritarian options appear to solve the crisis at hand more effectively. In this way, citizens’ support for democracy can depend on how well they think their democracy can address security crisis compared to authoritarian alternatives.

For several years Mexico has been in the midst of just such a crisis, as its war on drug trafficking organisations has brought an unprecedented rise in violence and, in some areas, posed a direct challenge to the state’s capacity to govern. In this context, we add Mexico’s subnational political landscape, which ranges from vibrant, multi-party states to those with continued connections to a dominant one-party past. We leverage these variations in subnational political context and levels of drug-related violence combining state level surveys and aggregate data.

Citation:
Hiskey, Jonathan, Mary Fran T. Malone, and Alejandro Diaz-Dominguez. “Authoritarian Recall: Mexico’s Drug War and Subnational Patterns of Opposition to Democracy.” Journal of Politics in Latin America 12, no. 1 (April 2020): 3-31. https://doi.org/10.1177/1866802X20913287.

This is an open access piece.


¿Quiénes favorecen la legalización de la mariguana en la ciudad de México?

A raíz de la propuesta para modificar la regulación sobre clasificación y cultivo de la mariguana, la cual se ha estado discutiendo en semanas recientes en la Ciudad de México, resulta pertinente explorar el perfil demográfico de los ciudadanos que apoyan su legalización, particularmente en género, educación, edad, ingreso y frecuencia de acceso a internet.

Desde hace algunos años han existido diversas propuestas para legalizar consumo y cultivo de mariguana, pero la última presentada en la Asamblea Legislativa del DF y en el Senado (su infografía aquí https://twitter.com/BuenMadrazo/status/436522201781530625/photo/1) ha resultado de especial interés.

Las reacciones a favor y en contra por parte de las élites intelectuales e incluso religiosas no se han hecho esperar. Una crítica respecto a posible dilemas de claridad aquí (http://www.animalpolitico.com/blogueros-plata-o-plomo/2014/02/19/manual-para-legalizar-la-mariguana/#axzz2tcGyTPVm).  Por su parte, la Arquidiócesis de México a través de su vocero ha expresado su enfático rechazo, pues considera que la iniciativa “tolera y promueve una sociedad adicta” (baste decir que el pasado 2 de febrero el semanario católico Desde la Fe tituló su editorial sobre este tema como “Ciudad Pacheca”). Adicionalmente, la propia iglesia señaló que la iniciativa le resulta poco clara, “pues por un lado se dice se acotaría al uso médico y, por otro, que podría tolerarse el cultivo de plantas para uso personal” (http://www.siame.mx/apps/info/p/?a=11553&z=32). Más allá de las consideraciones a favor y en contra, conviene detenernos a explorar qué dice la opinión pública al respecto.

Diferentes casas encuestadoras han hallado que el porcentaje de ciudadanos que favorece la legalización de la mariguana está entre un quinto y un cuarto de la población, como se muestra en estos estudios realizados por Parametría en agosto de 2013 (http://www.parametria.com.mx/carta_parametrica.php?cp=4572), donde los jóvenes destacan por su alto nivel de aprobación en comparación con los adultos.

Por su parte, el periódico Reforma en febrero de este año mostró que un cuarto de los habitantes de la ciudad de México está de acuerdo en que se permitan las tiendas de mariguana en el DF (http://gruporeforma-blogs.com/encuestas/wp-content/uploads/2014/02/Mariguana1.png). Desde agosto de 2013 Reforma también encontró que alrededor de un cuarto de los capitalinos son quienes aprueban la distribución, venta y consumo de mariguana (http://gruporeforma-blogs.com/encuestas/wp-content/uploads/2013/08/legalizacion.png).

Aunque sólo 25 por ciento aprueba la legalización de la mariguana “en general”, cuando se pregunta por la legalización para usos medicinales, la aprobación llega a los dos tercios, sea en el DF o sea a nivel nacional, según halló Parametría en agosto de 2013. Todo lo anterior sugiere que para los ciudadanos pareciera existir una diferencia entre la legalización de la mariguana “en general” y su legalización para usos medicinales.

En este debate resulta pertinente explorar el perfil de los ciudadanos que apoyan su legalización, con base en una encuesta relativamente reciente levantada en la Ciudad de México, en noviembre de 2013 por la empresa Varela y Asociados, que gentilmente accedió a facilitarme las tablas cruzadas necesarias para escribir este breve texto. La encuesta utilizada fue levantada en vivienda y se realizaron 600 entrevistas (http://www.varelayasociados.com.mx/).

Según la encuesta de Varela y Asociados, 24 por ciento de los capitalinos aprueba la legalización de la mariguana, mientras que 66 por ciento aprueba su legalización para usos medicinales. Para contrastar, agregué otra medición, si los entrevistados aprobarían la legalización de cocaína. Quienes favorecen dicha medida son el 7 por ciento.

En términos de género, llama la atención que entre los hombres, 30 por ciento aprueba la legalización de la mariguana “en general” y 72 por ciento su uso para propósitos medicinales. Entre las mujeres los porcentajes de aprobación son menores, 17 por ciento “en general” y 60 por ciento para fines medicinales. Asimismo destaca que no existe diferencia respecto a la cocaína, 7 por ciento en ambos grupos aprobarían su legalización.

Como se podría esperar, una mayor educación puede estar asociada con una mayor liberalización, como se observa en la gráfica 1. Quienes sólo cuentan con educación primaria aprueban menos la legalización en comparación con quienes pudieron acceder a la universidad. Esto se refleja en las tres mediciones sobre legalización: mariguana “en general”, donde la diferencia entre primaria y universidad es de 26 puntos; para uso medicinal, donde la diferencia es de 15 puntos; y cocaína, donde la diferencia es de 8 puntos.

Gráfica 1

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Como ya se adelantaba, los jóvenes son el grupo más afín a la legalización, mientras que los adultos mayores son quienes menos la favorecen, como se muestra en la gráfica 2. Las diferencias nuevamente son notables, de 23 puntos para mariguana “en general”, de 20 puntos para usos medicinales y de 5 puntos en cocaína.

Gráfica 2

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El ingreso resulta otro indicador demográfico que presenta notables diferencias en el tema, como se aprecia en la gráfica 3. Los ciudadanos de menores ingresos (1,600 pesos al mes) son quienes menos favorecen la legalización, mientras que aquellos que ganan diez veces más (16,001 pesos en adelante) son quienes decididamente apoyan estas medidas. La diferencia entre los de menos recursos y los de mayores ingresos es de 36 puntos respecto a legalización “en general”, de 15 puntos para usos medicinales y de 9 puntos respecto a cocaína.

Gráfica 3

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Por último, el acceso a internet también parece jugar un papel en este tema, pues como se sabe, el acceso frecuente a internet está asociado con una menor edad y mayores niveles de ingreso y escolaridad. Lo relativamente novedoso es que pareciera existir una diferencia importante entre quienes usan el internet diariamente y quienes lo usan con menor frecuencia. En la gráfica 4 se muestra que quienes acceden diariamente a internet son quienes más favorecen la legalización. Las diferencias entre usar internet todos los días y nunca usarlo son muy parecidas a las halladas en educación.

Gráfica 4

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En conclusión, pareciera que el perfil de los capitalinos que apoyan la legalización de la mariguana “en general”, de la mariguana para usos medicinales, y de la cocaína resulta claro. Se trata de hombres, de los más educados, esencialmente con estudios universitarios; de los jóvenes, es decir, los menores a 30 años, de quienes cuentan con mayores recursos y de quienes acceden diariamente a internet. Este es el perfil de quienes más simpatizan con la legalización. Por supuesto, habría que explorar si este perfil, que parece razonable en la ciudad de México, se repite en otras entidades, o si se replica a nivel nacional. Asimismo, queda por explorar si existen algunos otros rasgos demográficos que ayuden a seguir definiendo el perfil de los ciudadanos que apoyan la legalización de las drogas aquí analizadas.


Salarios, capacitación, y número de policías en México: ¿parte del problema?

En México para 2009 existían 423 mil policías como se aprecia en la Tabla 1, de los cuales 9 por ciento eran federales, 53 por ciento estatales y 38 por ciento eran municipales (Moloeznik 2010, su artículo aquí http://www.redalyc.org/pdf/2433/243316493015.pdf).

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En este breve texto se describirá la información disponible sobre salarios y número de policías en México, además de mencionar brevemente el entrenamiento que reciben. El autor, sin ser especialista en estos temas simplemente se dedicó a compilar la escasa información sistemática que resulta accesible al público en general. Ninguna de las fuentes utilizadas es de carácter restringido ni se obtuvo de fuentes privilegiadas, sino las disponibles en línea y de acuerdo con los estándares de transparencia policial aplicables en México (el texto de transparencia policial del IFAI aquí http://inicio.ifai.org.mx/Publicaciones/Manual_Trasparencia_Policial6.pdf).

Para 2009, alrededor de 1,100 municipios contaban con 20 o menos policías, alrededor de 530 municipios entre 21 y 50 policías, mientras que 210 municipios entre 51y 100 policías, y casi 250 municipios con más de 100 policías (Moloeznik 2010). Adicionalmente debe decirse que no todos los municipios contaban con cuerpo de policía, alrededor del 18 por ciento.

En términos de educación, si fueran 100 los policías federales en México, para 2008 uno carecería de estudios, 64 tendrían secundaria o menos, 27 contarían con bachillerato incompleto o completo y 8 policías contarían con estudios universitarios. Estos eran los datos sobre educación para policías federales en 2008 publicados y divulgados en 2009 y 2010 (como se refleja en este reporte de Olivares en 2010 http://library.fes.de/pdf-files/bueros/mexiko/08125.pdf).

Howard Campbell en su libro “Drug War Zone” publicado en 2009 (la reseña va aquí http://utpress.utexas.edu/index.php/books/camdru y la discusión del libro aquí http://www.c-spanvideo.org/program/290223-2) señalaba que el policía que entrevistó en Ciudad Juárez a finales de los años ochenta había recibido seis meses de capacitación (ver página 203). Casi veinte años más tarde, en términos de entrenamiento, los policías mexicanos en 2008, considerando los datos de todos los estados, recibían en promedio, 160 días de entrenamiento, es decir, un poco más de 5 meses de capacitación (solicitud de información folio 2210300012408 entregada a Inseguridad y Democracia, http://insyde.org.mx/).

En términos de salarios, durante 2010 un policía estatal ganó entre 3,618 pesos mensuales en Tamaulipas y 18,173 pesos en Aguascalientes, mientras que un policía municipal ganó al mes, también en 2010, entre 5,258 pesos en Tapachula y 13,482 pesos en Nuevo Laredo (http://www.secretariadoejecutivo.gob.mx/work/models/SecretariadoEjecutivo/Resource/347/1/images/Salarios_de_Policias_2010_y_2011_210911.pdf). Y desde luego estos datos hicieron eco en diversas organizaciones (http://insyde.org.mx/portfolio/la-desigualdad-salarial-entre-policias-es-radical-snsp/).

Respecto al equipamiento, el justiciabarómetro, un proyecto de encuestas a policías en Ciudad Juárez que entrevistó al 75 por ciento de los 3,100 policías municipales de aquella ciudad en junio de 2010, encontró que un cuarto de los policías no recibían armas de su corporación, 30 por ciento no recibían chaleco antibalas, y un tercio no recibían municiones (aquí las tablas cruzadas http://justiceinmexico.files.wordpress.com/2011/09/jbcj-crosstabulation.pdf y aquí la base de datos de esta encuesta http://justiceinmexico.org/data-portal/justiciabarometro-data/).

En un contexto donde el número, la educación, el entrenamiento, los salarios y el equipamiento de los policías parecen precarios, también debe decirse que en los dos últimos sexenios, por parte de las fuerzas del gobierno, la gran mayoría de los caídos en enfrentamientos contra el crimen organizado pertenecían a las policías municipales, según los propios datos oficiales, como se observa en la Tabla 2.

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En conclusión, pareciera que el problema de las corporaciones y los policías en México es mucho más complejo que sólo volver a confiar o seguir desconfiando de su actuación, o pagarles un poco más, o pensar que con ése o con cualquier otro salario serían tanto o más susceptibles de corromperse o …  En fin, el tema es complejo y controvertido, lo único que se ha hecho en esta entrada es describir los escasos datos sistemáticos disponibles al público en general.


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